La luna de la cosecha
La
luna de la cosecha es un fenómeno de la naturaleza en el que coinciden durante
unos días la luna llena y el sol, momento elegido por los agricultores para recoger
sus cosechas. Es una especie de “conjunción
astronómica” a la que atribuimos cualidades mágicas, similar al rayo verde,
a las auroras boreales o la lluvia de estrellas. Aunque seguramente ellos
establecieron un ritual para aprovechar la luminosidad del satélite que con el
transcurrir de los siglos dio sus frutos en forma de mitos y leyendas. Al igual
que la leyenda del nacimiento de la pintura, en la que una joven enamorada
dibuja la silueta de su amado cuya sombra se proyecta en un muro para
recordarle eternamente, el fuego y las estrellas algo tienen que ver con el
origen de la narración como semilla de la literatura. La sopa de la que habla
Tolkien se cuece a fuego lento y los ingredientes son tan variados como las
personas que la elaboran; todos aportamos un poquito a ese caldo en el que de
vez en cuando metemos la cuchara para comprobar si tiene suficiente sal. Un
cuentacuentos junto a la hoguera en el desierto rodeado de niños que nunca han
visto un árbol, al escuchar la palabra que lo designa sienten que viajan a otro
continente y se abrazan a ellos en los parques como si fuesen animales
fabulosos que sólo viven en sus sueños. Como la cita de Carmen Martín Gaite en
la que se afirma que un campesino conoció el mar a través de lo que le contaron;
seguro que incluso pudo saborear la
brisa marina y sentir algo de vértigo al tratar de distinguir la frontera entre
el agua y el cielo. A lo mejor pescó una carpa dorada que le habló del futuro o
de cómo podría volver a casa. Ese es uno de los dones de la literatura, es
capaz de transportarnos lejos, muy lejos o de hacer realidad lo que deseamos
como le ocurre al Principito cuando pide que le dibujen la ovejita que él
quiere en esa caja rectangular con orificios para que respire. Esa es también
la imagen misma de la literatura. Allí están todas las historias y todos los
personajes que hemos conocido, que conoceremos o de los que nunca llegaremos a
oír hablar. Un escritor dijo una vez que la literatura surge como la necesidad
esencial del ser humano de no estar solo. La fantasía como eco de lo que nos
rodea, una melodía que se hace tangible en emoción y sentimiento. Cuenta la
leyenda que en una cueva, en cuya bóveda había una abertura redondeada por la que en
las noches de luna llena se dibujaba el halo de luz lunar, las magas del lugar
se daban baños de luna para seguir siendo eternamente jóvenes. Luna grande. Luna serena. Luna que vela nuestros
sueños.
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